Una balada
me tararea las emociones, dándome la fuerza para escribirte
Poder
escuchar al silencio y enviarte la despedida de recibirte
Te quedaste
aquí, en tus cigarros, en tus mañanas, en esta soledad
No te llevaste
ni tu blusa celeste, ni tu alocada serenidad
Te quedaste
aquí oyéndome mientras te pienso y empiezo a dibujar
No sé si sonreír le al sol, o si con las nubes me tengo que enojar
Soy el mismo
que te consentía en la cocina en cada comida
Sigo siendo yo
cargando una culpa que lleva ganas suicidas
Te quedaste
aquí como fantasma detrás de ese cristal cuadriculado
Hace mucho
que siento haber vencido, teniendo un corazón caducado
Te quedaste
aquí conmigo, y en verdad no sé si lo lamento
Escuchando
tus pasos, intento no abrirle la puerta a mis sentimientos
Te lo estoy
gritando en cada verso que se va muriendo al leerlo
Tu camino no
tuvo mapa, porque a tus sueños nadie puede entenderlos
Te quedaste
aquí mi pequeña, sentada oyendo cada nota de mi piano
Sin poder
tocarte te siento, cada baile tomados de las manos
Te miro pero
no te veo, te huelo y me miento, cada día así
No puedo
hacer nada con las manos atadas, mirándome te quedaste aquí
Paseas de la
sala a la habitación, con la melodía de las notas
Te quedaste
aquí ocultando tu bondad silenciada detrás de tus botas
No soy el
mismo en los lunes cuando traes esa impaciencia
Te quedaste
aquí observándome desde tu transparencia
El orgullo
me dejo paralitico al rencor, humillándome más y mas
Pensando en
ti, dejando que todo lo vivido se quede atrás
Te quedaste
aquí, en el vapor del baño, en la cuchara de la cocina
Como no
querer cuidar a mí respeto si lo pusiste en vitrina
Te quedaste
aquí, en mi perfume, colocándole el alcohol a mi herida
Tan
inoportuna en los sábados, y extremadamente extrovertida
Te quedaste
aquí, fui yo quien se fue de aquí, de mí sin notarlo
Te quedaste
aquí por pacto, sin querer terminar de firmarlo.