El ciego camina
encima de este filo, un filo que va goteando rastros de tristeza
Desquitándose
en una ira sin orgullo, la que va inflamando su cabeza
El ciego solo
avanza, no puede esperar nada del futuro, para el no existe
El ciego llora,
pues su soledad solo es una cualquiera que suele desvestirse
Una dedicatoria
es una mascada a tus logros, y el ciego no los posee
Robarle la
ingenuidad a la verdad es solo el pecado de quien los recree
El ciego no es
el que carece de luz, si no el que se rodea de toda oscuridad
La luz solo se
ve cuando cae la noche, y se viste de gala en la ciudad
El hombre
dominado por su ira es el verdadero privado de su visión
Llueve, y solo
llueve, no se ve pero el ciego sabe que está ahí, en su confusión
Cuando no se
quiere ver, solo se cierra los ojos, porque el ciego te ve al contacto
Con un apoyo el
ciego no tropieza, el iluso se derrumba por un duro impacto
El ciego huye
pero no sabe de qué, el complejo acorrala solo al que lo encuentra
El ayer solo
sirve para huir, y el presente siempre será solo lo que se pone en venta
El ciego apaga
su camino, y a la misma vez la noche no lo puede ver
El ciego es
torturado por la incertidumbre, siempre
tendrá un miedo que esconder
Nunca se sabe
lo que se tiene, porque todo lo que uno tiene es la nada
Con tantas
mentiras en la calle el ciego no es el que carece de una buena mirada
El ciego no se
reconoce en el espejo, ni en el llamado, si no al lavarse el llanto
No existen las
plegarias, no existen las ofrendas, no existe un cielo santo
El ciego es un
valiente por naturaleza, porque él no le teme al peligro, no huye
Consentir a la
nostalgia realmente no sirve, para el ciego es un veneno que no fluye
Luego de
dejarse dominar por las pasiones nace el ciego, el que no logra corroborar
El ciego cree
más en su guitarra, pues con ella se siente vivo sin tener que orar
La necesidad de
la calma, y el miedo a perderla te convierte en un no vidente
El ciego es un
sinónimo de instinto, y cada paso tartamudea el siguiente
La soledad se
convierte en una pulsera que acompaña, cotidianamente
El ciego es
mirado por todos, pero visto solo por la oscuridad, y no existe otra opción
La realidad es déspota
con el ciego, aquel que no se puede dar a entender en la oración
El ciego no
cree en los demás solo en sus pasos, pues los siente como fuego
El ciego ya no
llora, porque el que quiera ver a Dios tiene que ser ciego.

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