No hay nada que
dar, ni nada que esconder, por eso es que soy sincero
No tengo
sábados para fiesta, ni sueños que dejarle al cenicero
Tengo ganas mal
vestidas, una voz callada, y una billetera a dieta
Llevo 3 días
sin comida, una cadena de bronce y una culpa de maleta
No me di cuenta
cuando partí, de donde nunca había pertenecido
Y me voy
fumando el resto de vida, en el humo que se ha desvanecido
Creo que me
sangran las balas del destino, y en cada gota se me cae la memoria
Huyendo de a
poco, un territorio que me desgarra en cada cerca un pedazo de historia
Ya no sé quién
soy, ni siquiera tengo recuerdos de donde fue que comencé
Cada huella me
quitó el regreso, y supe que dolería pero nunca lo pensé
Si no hay
fuerza no hay nada que decir, y si no hay sombra no existe respiro
No me
reconozco, dónde me quedé, ya no veo ni existencia cuando me miro
Unas botas
viejas van llevándome más allá de lo que quisiera, de paso en pedazos
No se puede
rezar en manos extranjeras, el cielo es un sitio eriazo
Un horizonte es
tan grande que al mirarlo no alcanzo ni siquiera a soñar
Me voy de esta
tierra, creyendo que mañana será otro día, que no voy a extrañar
Adelante,
siempre adelante, y el viento se lleva hasta el adolorido de mi aliento
Y cada puente
que paso, es un camino por donde se quiere devolver mi remordimiento
Ahí va el
último cigarro de mi fe, y condenado a huir, voy de vuelta al camino
Me duele el
desamparo, dándome cuenta que se transforma
en algo clandestino
Ya no hay
fuerzas ni para respirar, cuando sientes las puntadas al exhalar
No me quedan
lunes, ya no hay ni siquiera un norte para escalar
Siento al oído
tantas voces, sin saber bien a quien creerle, sin saber elegir
Tropiezo entre
la gravilla de dudas, tengo 2 pies pero ya no tengo a donde ir
Minutos que se
mueren, dejando en la roca tallado el mismo nombre para orientarme
Darme cuenta
que aún no pierdo la razón, que al caminar sin rumbo siento no alejarme
¿Dónde está el
camino correcto?, por qué los círculos no me dejan caminar adelante
Por qué no me
encuentro, por qué sigo llorando con el alma cesante
Así vivo,
aunque no quisiera, iluso de tantas fotografías que se vuelven constantes
Como fue que
por culpa de un papel termine aquí, como un olvidado inmigrante.
Adán Arenas Del Valle
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