Camino en
círculos, sin más que la persecución siguiéndome los pasos
Caminar o no ya
no sirve, pues mis días se ahogan detrás de lo escaso
Ya no hay
huellas en la arena, ya el cielo no controla la tierra
Ya no hay infinito
si los muros nos dividen como a balas en la guerra
Que hago si
hasta los cordones se distancian en la incertidumbre de una travesía
Ya no hay
fuerzas ni para preguntarme ¿Qué pasa?,
por qué ya no existe la poesía
Sangre solo
trae más sangre, ya hoy en día es una ley de vida, respira y aprende
Ya no me
reconozco las manos, entre mugre y una ira que la paz me enciende
2 balas al
aire, es un grito de esperanza, y el amor es un fuego que no se puede atizar
No hay
certidumbre, ya no se conocen las sonrisas que existían, que se solían abrazar
El demonio de
la maldad no tuvo piedad con nadie, y goza de su regocijo
Tantas veces
distraído pero hoy recuerdo lo que un día mi madre me dijo
HIJO NO DEJES
NUNCA QUE TU ALMA SE VALLA SIN DECIRTE CON QUIEN
Ya no es
importante la inteligencia, ya no sirven ni visas ni billetes de cien…
Oculto en lo
más oscuro del día, clandestino en un país de tanta riqueza derrochada
Creo que ya no
hay cordura en estos soldados, ocultando una profesión masacrada
Soy un tipo de
sentimientos blancos, de charlas mudas, con emociones de vuelo raso
Huyendo de lo
que no me quiere encontrar, un huérfano del pasado, aquel payaso
Soy mi propio
mapa, tengo mi brújula en el ayer, un hombre de enemigos adocenados
Paso tras
huella, vengo de donde no me acuerdo, con un sueño discapacitado
Letra por letra
van cayendo las añoranzas del olor a franqueza, del sentirme existente
Con ganas
inertes, llevo cargando tanto tiempo esta tristeza un tanto indiferente
No soy el
hombre que pensé, no recibo recompensa por seguir aquí, lejos de lo cercano
Ya ni siquiera
tengo lunas, solo frío, ni siquiera me considero un verdadero humano
A punto de
volverme loco, tropezando una vez más, eternidad que no se desaparece
Golpeando hasta
matar a la pena, porque un verdadero sobreviviente de miedos carece
Me obligaron a
correr, pero nunca aprendí a avanzar, sigo caminando en la decadencia
Desangrando a
mi retorno, creo que no vale la pena ser tan ingenuo con la clemencia
Y desde lejos
de mí escribo esta carta, llorando hasta la más pequeña de mis heridas
Tengo la piel
oscura, ya no hay luz, solo pólvora, quedándome con la valentía aterida….
Adán Arenas Del Valle
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