Aquí estoy, sin
quererlo ni pedirlo, pero bueno hoy te escribo un poco adolorido
Y sí, aunque
jamás lo hayas visto pues aquí estoy, tras los años he crecido
Madure a punto
de patadas, esas patadas en el estómago que brinda la desorientación
Pues estudie
cada movimiento de la vida pero no, no lo pude lograr y caí en depresión
Encontré el
apoyo en la calle, el amor en la nostalgia, y el consejo en las frases
Dibujando entre
la gente a la existencia, y tratando de borrarle los disfraces
Artista
callejero, me declaro en bancarrota de sueños, y un día a día me deja propina
Viendo cómo se
van volando cada sentimiento derramado en lágrimas de esquina
Colores, miles
de colores que me brinda el destello de un sol bondadoso
Con una visión
mágica que no se estudia ni se aprende, sino que pinta en lo majestuoso
Un día más, y
un nuevo luto de sentimientos, y de expectativas sin gusto
Solo y de
vuelta al lápiz que derrama un color sin mucha luz, suavemente injusto
Como tener
vista si lo único sincero y monótono es el recorrido de la soledad
Una hoja
bailando al ritmo del viento, anhelando esa pequeña y absurda libertad
Robándome un
instante en cada línea, retratando la cara de lo desconocido
Huyendo de los
complejos del hambre, inventando la concentración en este ruido
Con un estuche
desolado en el suelo, como con 60 pesos y rastros de un sueño
Murmurando las
ideas, borrando las huellas de un pasado risueño
Lagañas de un
futuro añejado, sin más que una resignación maldecida
Nunca tuve
mayores pasos que los de la paciencia, pero con un corazón suicida
Ya no sé ni que
podre comer mañana, no me queda más que el día a día
Y la iglesia no
acepta visitas sin pasaporte, es su pequeña osadía
No hay
plegarias, no hay hermanos, ni fe sin rosarios
No hay
tropiezos para el que no puede caminar, la muerte no trabaja sino hay sicarios
El tren pasa en
las vías, no puedo alcanzarlo, es imposible alejarme de donde no estoy
Solo me queda
quedarme aquí retratando en la visión que se cansa de lo que soy
Una ironía que
quema como si pudiera tostarme con su indiferencia tan cercana
El tren se fue,
y creo que la desgracia me saludaba de a poco en la ventana
No encuentro
respiración que me calme la desesperación que me induce a un fin
La vida se me
va… envejeciendo aquí, pintando vidas afuera de un abc din.
Adán Arenas Del Valle
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