Adán:
Conversando con la muerte, siempre en el barrio, donde la vida no puede respirar
Conversando con la muerte, siempre en el barrio, donde la vida no puede respirar
Aquí la
existencia pesa como la sangre, sangre que se escapa del punto a disparar
Aquí no hay
llanto solo gotas de licor, aquí la infancia tiene que afeitarse
Y el que no
vende simplemente está solo, aquí los versos suelen fumarse
Letras de por
vida, como marcas de guerra, inhalando sentimiento
Y como aquí no
hay plato lleno, la maldad sigue en aumento
Hay cosas de
las que no siento orgullo pero me mantienen de pie
Recordando,
siempre orando por los que murieron, por la vida que se fue
Lo malo siempre
quita la sonrisa, y el dolor como avaricia para el pecado
Acostumbrado en
la olla ver el meneo, sabiendo que el amor se deja de lado
Ariel:
Acá se suele
reír de todo y se llora sin que se sepa
Es que la
maleta pesa más de lo que se puede cargar
Rap y cumbia
hacen leve el día del pobre sin tarjeta
Las nubes no
dan tregua, no nos quieren perdonar.
Pero uno no
tiene la culpa de nacer sin cuna
Pidiendo
limosna va la esperanza descalza
La mala suerte
es lo único que se desayuna
Y no es posible
un buen amigo pero si, la desconfianza.
Adán:
Conversando con
la muerte, sabiendo que en esta vida todo se acaba
Diciéndole al
cielo, que porque lo malo todo me quitaba
Me arrepiento
de tantas cosas que tengo infierno para rato
Pero Dios sabe
que el alma me vino trizada, goteando de ese vino tan barato
Aún vivo no sé
porque, ocultando siempre la verdad de esta voz silenciada
Y el humo se
lleva de apoco los extractos de mi alma maltratada
En contra del
viento no hay sequía, caminar en la tierra es tan complicado
Soy el mismo
muchacho encerrado en el callejón, solo que un poco más drogado
En la calle
nada es humano, y en la nostalgia se van las cenizas de una existencia
En las noches
el frío te golpea, y mirando los grafitis te golpea la decadencia
Ariel:
Conversando con
la muerte, ella me quita las monedas
No debo ceder
más aire, si quiero seguir viviendo
Lo malo es que
lo bueno me pide que retroceda
El lodo en
donde vivo me está de a poco consumiendo
Acá el odio a
la vida crece como una pandemia
Odio contra ti,
contra uno mismo a veces
Y ¿el alcohol?
Realmente poco y nada remedia
Pero la mente
sin recuerdos siempre nos favorece.
Me sofoco en
calles vacías con lobos feroces
Los disparos
son constantes pues no ensucian el prontuario
Aquí la
desesperación es pan de cada noche
Conversando con
la muerte pasan los días en el barrio.
Adán:
Conversando con
la muerte me amanezco, sin encontrar mi suerte
Nada tenemos
seguro en esta vida, solo la tierra y la muerte
La ausencia te
quita todo y te relaja al extremo de un delirio doloroso
Aquí en el
cemento no hay segundas vidas para un orgulloso
Aquí solo
sobrevive la fuerza de voluntad, el corazón que sea sincero
Porque el
infierno es seguro, y aquí la felicidad no se compra con dinero…
Adán Arenas Del Valle
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