El Inmigrante nació caminando, y se fue donde no lo pude
alcanzar, lo vi partir muchas veces, nunca me dijo palabra alguna, ni siquiera
me miraba, solo me miro cuando un día de tantos le pregunte: ¿Por quién te
vas?, recogió el aliento después de una lágrima y siguió su camino.
Inmigrante es el corazón del orgulloso, Inmigrante se
vuelve la lluvia, no existe ni rayo de luz que acompañe al Inmigrante…
Hay tantas cosas que calla el Inmigrante que me dediqué a
seguirlo, a pensarlo, a crearlo…
Inmigrante es una palabra que esconden los afectados por
el síndrome “soledad”, Inmigrante se le denomina a un corazón cuando este
pierde el alma, sin poder descansar.
Ser un Inmigrante es volverse un mimo dentro del papel,
es mejor dejar el trayecto escrito que el hecho de caminar en sí. El inmigrante
es un ser frío, congelado de nostalgia, en un invierno de palabras.
Inmigrante es la migración del inconsciente, aquel que
perdió el rumbo pero no las ganas de andar, aquel que no sabe morir, aquel que
no encuentra en fondo del cielo, aquel que sigue caminando después de ver
partir a sus emociones…
El Inmigrante tiene un lenguaje único, ocupando su visión
para marchitarse en la espera de un final que no presenciara jamás, el
Inmigrante no puede esperar nada de nadie, porque nadie lo conoce, el Inmigrante
es un náufrago de la lluvia, el Inmigrante lleva el rostro del desconocido,
jamás encontré tanta nostalgia en una mirada así, en un silencio tan mudo, es
como tener el alma cocida a la incertidumbre…
Eso es Inmigrante…
Adán
Arenas Del Valle
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