El día en que me di cuenta que Dios es sordo me pregunte…
¿y si vendo el alma?, no tendría tiempo para escucharme los latidos, que
pasaría si tengo el valor suficiente para decirle al destino; mírame, yo soy un alma,
quien me respondería, que me ofrecería el azar.
El orgullo del amor es más fuerte que el dolor del
sonriente, más rápido que una ilusión y más temible que la vejes. La mentira
miente tan bien que hasta le creo las verdades, por eso decidí ser más que un
humano, ser un alma, sentirme tan liviano para escribir lo que me pesaba.
Este álbum fue tan transparente con lo cotidiano, que un
día llegue a vender el alma literariamente.
Ojala te guste seas quien seas, te agradezco el tiempo
que gastaras al leerlo, solo pido y espero que te entretengas, que busques en
el montón de historias la que más te guste o la que más te identifique y luego
vive, nunca te olvides de vivir.
En el silencio del ser humano podemos volvernos tan
livianos como un alma…
Adan Arenas
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