Sé que no es lo ideal, pero no puedo contener estas
ansias que me devoran la existencia
Darte hasta el más insignificante de mis besos valió la
pena, deleitando tu presencia
Sepultado en esta urna llamada colchón, te escribo este
pedazo de tristeza
Esperando respuesta, siempre esperando, pero siempre fui
la vista gorda de tu belleza
¿Pero qué le vamos a hacer, este es el papel del
masoquista no?, ese es mi oficio
Esperar a que el corazón se emborrache en dolor, y que se
salga de quicio
Esperar que nazca esa ilusión que me haga escribirte otra
vez, y llorar las gotas de tinta
Escribir que soy el único exiliado de la alegría, que te
noto en unas fotos tan distintas
Como dejar de ser yo en mi letra, como arrancarme los
versos tristes
Como envejecer en el papel y fallecer entre los poemas en
que te fuiste…
Qué más puedo hacer, sé sincera conmigo por favor, noche
querida.

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