Cada verso que te dibuje sigue latente, resonando en cada
parte de mi inspiración
Hoy me rindo frente al sol y a tu belleza, porque tu
cuerpo no tuvo piedad con mi imaginación
Aquella noche fuiste mujer, en cada uno de mis besos, en
cada uno de los minutos disfrutados
Cada vez que me mirabas fijamente, en cada poro
humedecido, cada vez que agradecías el pecado
Aquella noche apagaste las estrellas, para que tus ojos
relucieran sin ningún esfuerzo
Un éxtasis prohibido, la caricia del delirio, tu sonrisa como
amanecer, y unos movimientos perversos
Dejaste a la luna en su cuna de nubes y prendiste un
cigarrillo
Dejaste entrar a las ansias carnívoras del amor y a la
ropa en el pasillo…
Aquella noche te fuiste de ti y volviste a mis brazos,
tal y como lo quise
Me reconociste el dolor en la oscuridad, te apiadaste del
pasado y besaste mis cicatrices
Yo no tengo que extrañarte porque mi recuerdo tiene un
alzhéimer momentáneo
En cambio tú almacenas cada una de tus victorias en el
subterráneo
Me cuesta hablarte pero no entenderte, me gusta cambiarte
pero no extinguirte
Porque yo soy el alma favorita de tu demonio y por ende
solo puedo seguirte
Puedo verte morir con un orgasmo, puedo hacerte el amor
sin necesidad de mentirte
Pero créeme que el día en que yo no esté el tiempo se
encargara de dirigirte
Aquella noche fue magia prohibida, tinta añejada con
literatura
Ponerte siempre el mismo vestido, refrescante aventura
para tu cintura
Aquella noche me oculte de Dios y observe al demonio
mismo
Y cuando aprendí la formula, memorice el secreto y lo lancé al abismo
Volví a mi escritorio y puse a mi intelecto como esclavo
Sentí que renacía, que había conseguido un alma nueva sin
un centavo
Aquella noche invadí la privacidad del silencio, la calma
de la paz
Y obtuve ese universo de la complicidad que solo se
consigue con la tinta al ras
Aquella noche me sentí impactado con tu estructura, tu
figura, cada parte de ti en el momento en que te vi
Aquella noche te sentí mía, te volví morena, una preciosa
y exquisita casualidad, aquella noche cuando te escribí.

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